Esto no le gusta nada a Porridge.

“Nightmare in Silver”. ¿Qué dijo la prensa?

Bienvenidos al elusivo agregador de críticas sobre Doctor Who, en el que nuestra editora revisa, traduce, copia y pega para traerles una entrada con todas las reacciones de los medios más destacados.

Esta semana fue el turno de Nightmare in Silver, el segundo trabajo de Neil Gaiman para la serie. Y, ¿qué dijeron los medios?

La reinvención de los Cybermen, por Neil Gaiman.

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Todos sabíamos que el episodio de Neil Gaiman prometía el regreso de un viejo enemigo. El sábado pasado vimos a los Cyberman no sólo regenerarse en estilo, sino también haciéndose de todo tipo de “actualizaciones” útiles. Nightmare in Silver nos llegó a mostrar, por primera vez, un ejército de miles y miles de Cybermen a punto de extenderse por la galaxia, pero, ¿qué les pareció a los críticos esta reinvención?

Alasdair Wilkins, de The A.V. Club, aplaude el detalle:

Parte del problema con los Cybermen es que la cosa que los hace tan fascinantes es también lo que suele socavarlos como villanos. Los Cybermen no son solamente Daleks con piernas; no los motiva el odio ni la xenofobia. En su concepción original, los Cybermen eran humanos (o mondasianos, para usar el término técnico) que valoraban la supervivencia por sobre todo lo demás, por lo que, gradualmente, y voluntariamente, removieron todo lo que los hacía humanos hasta que solo quedaba una fría lógica. Ese rasgo es lo que conduce su historia debut, The Tenth Planet, pero su obsesión total con la supervivencia sin importar el costo solo se hace aparente cuando los Cybermen están al borde de la extinción. […] Lo que es realmente difícil es intentar escribir a los Cybermen desde una posición de fuerza, como Neil Gaiman intenta en Nightmare in Silver.

Nuestro amigo Simon Brew, de Den of Geek, celebra prácticamente todos los cambios que Gaiman introdujo en este episodio, a pesar de que recuerden bastante a otro villano en otra longeva serie de ciencia-ficción:

Los Cybermen. Para un monstruo tan icónico de Doctor Who, siempre nos parecieron uno de los menos aterradores de los últimos tiempos […].

Gaiman no incrementa el factor miedo per sé […], sino que convierte a los Cybermen en una amenaza más efectiva. Son más rápidos, un poco más brutales, y no se niegan a un buen parche de software. En un punto, el director Stephen Woolfenden compila una secuencia excelente que demuestra esto, con un gran efecto de velocidad en cámara lenta.

Además de la limpieza visual, el guión de Gaiman también actualiza a los Cybermen de otras formas. […] un Cyberman que se adapta y actualiza frente a amenazas específicas puede sonar familiar, pero ciertamente funciona al hacerlos menos vencibles. Y, más yendo al grano, requiere un acto desesperado para vencerlos finalmente.

Las Cybermitas también ayudan en esto, y, nostalgia aparte, parecen mucho más últimas que los viejos Cybermats. Aunque el punto más destacado puede ser el Cyberman quitándose la cabeza para ganar una ventaja táctica. Un brillante detalle, aunque sea uno que probablemente no sea del agrado de los fans más tradicionalistas.

Pero no todos se sintieron satisfechos. Leyendo a Patrick Mulkern, de Radio Times, se nota que el tipo lo odió. Y no lo decimos a la ligera, realmente detestó el episodio. Estos son algunos de los párrafos más felices en su crítica:

Esto fue un desperdicio del tiempo de todos. Lo extraño es que casi funciona. La historia ciertamente es inventiva. Es difícil seguir desarrollando y actualizando a los Cybermen después de 47 años, pero aquí funcionan como nunca antes los habíamos visto.

Son más rápidos, tienen un modo zoom. Pueden actualizarse casi instantáneamente par enfrentar nuevos obstáculos […]. La voz es una mejora de la versión de 2006, pero los tan alardeados ajustes en el diseño, incluyendo caras redondeadas, son mínimos y no vale la pena profundizar en ellos.

Las Cybermitas […] también son una buena idea, pero, ¿de dónde han salido en este mundo desolado? ¿Y por qué ahora? No hay explicación.

Tampoco se guarda para opinar sobre la dirección y el diseño del episodio:

El episodio nos presenta a un desfile de personajes excéntricos pero bidimensionales, involucrados en incidentes poco dramáticos, mal apuntalados por música incesante que no logra realzar ninguna escena. Los escenarios son especialmente cursis, desde el paisaje lunar hasta los muñecos de cera y la chillona iluminación del Castillo Cómico de Natty Longshoe.

Entre los decepcionados, también hay que contar a Mark Snow, de IGN, que esperaba algo mucho mejor de la pluma de Gaiman:

Actualizaciones intrigantes al villano y referencias nerd nostálgicas aparte, Nightmare in Silver fue una aventura de ciencia ficción relativamente directa. Es difícil ignorar la evolución de los Cybermen, pero, a la vez, para una historia que tenía la palabra Pesadilla en el título, también es difícil sentirnos como que Gaiman desaprovechó la oportunidad de reinstalar a estos cíborgs psicóticos como uno de los enemigos más terroríficos del Doctor.

Sarah Crompton, de The Telegraph se prefirió concentrarse en lo positivo:

Gaiman dijo que apuntaba a hacer que los Cybermen dieran miedo otra vez, y con esto tuvo un éxito total. Con sus ojos negros e inexpresivos, y su habilidad de actualizarse constantemente, son los malos definitivos: implacables, inhumanos y conquistables solo por medio de una fuerza sobrehumana.

La imagen su levantamiento, un ejército de alienígenas plateados, permanecerá conmigo un tiempo.

Ian Berriman, de SFX, prefiere tomar una postura intermedia. Dice que el episodio fue “un éxito parcial”, pero que la mayoría de los ajustes de los Cybermen fueron “un triunfo”:

Los Cybermen ahora pueden dar vuelta sus cabezas 180º […]. También tienen manos desmontables, que pueden ir caminando como arañas metálicas […]. Ambas de estas nuevas funciones son geniales sorpresas. Sus rostros inexpresivos y perturbadores, armadura aerodinamizada, voces nuevas, y una frase característica escalofriantemente amable (hay algo del horror enfurecedor y espantoso de los sistemas automatizados de respuesta telefónica en “Por favor, espere, usted será actualizado”), son todas mejoras bienvenidas. Las Cybermitas son un astuto giro a los Cybermats, y la secuencia en cámara lenta mientras el Cyberman atraviesa la habitación para secuestrar a una niña es un gran momento. Claro, te dejan preguntándote por qué, cuando pueden moverse así, los Cybermen aún pasan la mayor parte de su tiempo dando pisotones muy audibles al caminar. A juzgar por esa escena, un solo Cyberman podría matar a todos los humanos en esa habitación en segundos, quebrándoles el cuello antes de que siquiera sepan que están bajo ataque.

Lamentablemente, mucho de lo que resta en esta reinvención parece viejo, al menos para todos aquellos con el conocimiento más básico de Star Trek: The Next Generation. Los Cybermen ahora tienen una mente colectiva. Tienen la habilidad de adaptarse a cualquier arma utilizada contra ellos. Dependen de un controlador humanoide para controlarlos (lo que los disminuye). Y esa frase “incorporado a la Cyberíada” no está muy lejos de “asimilado a la Colectiva”. Sí, lo que ha hecho Neil Gaiman es básicamente convertir a los Cybermen en los Borg.

Una partida excelente: El Doctor y el CyberPlanner.

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Lo que personalmente a nosotros nos pareció la nota distintiva y más exitosa fue el intercambio del Doctor consigo mismo, una vez que es “poseído” por el Cyber-Planner. Bueno, para todos los demás, al parecer, es un punto algo más complicado. Dice Brew:

La parte que no funcionó tan bien para nosotros fue la partida de ajedrez extendida entre Matt Smith y Matt Smith Borg. Somos fanáticos declarados de Superman III, con fallas y todo (sí, de verdad), y la idea de un personaje básicamente luchando contra sí mismo y sus pensamientos es muy efectiva. Pero aquí es mucho, muchísimo que exigirle a cualquier actor en un espacio tan corto de tiempo, aunque sea del calibre de Matt Smith […] Debido a que Gaiman intenta apiñar tanto en Nightmare in Silver, la consecuencia es que la partida de ajedrez parece apresurada, y Matt Smith tiene que avanzar a las apuradas a un viaje dentro de su cerebro […], mientras interpreta a dos personajes distintos, por cierto. Da la sensación de que se necesitaba más espacio, y, para funcionar realmente, eso significa que es pura ambición lo que daña ligeramente al episodio.

La cuestión de la “falta de tiempo” es una que también se mencionará bastante a lo largo de casi todas las críticas. Lo mismo que el argumento de “esperábamos tanto, que terminamos decepcionados”. Sin embargo, continuando con el tema del Cyber-Planner de Matt Smith, dice Snow:

A Matt Smith le dieron uno de los guiones más cargados y complejos hasta la fecha. […] Tan pronto fue Borg-erizado, se vio forzado a interpretar dos lados en extremo opuestos de la misma moneda  de Señor del Tiempo, y cumplió en un intercambio cautivante que nunca recayó en una interpretación camp maquiavélica.

A Sarah Crompton, en cambio, le pareció una secuencia demasiado larga:

Gran parte [del episodio] se localizó en la mente del Doctor, mientras el Señor del Tiempo luchaba para vencer a su Cyber-doble en una partida de ajedrez con todo el universo en juego. Esto le dio a Matt Smith la brillante oportunidad para demostrar una actuación cautivante y habilidosa, pasando sin esfuerzo entre una y otra persona.

Pero la clase maestra en actuación fue un poco larga […], y le podría haber servido un poco más de variación y tono.

Patrick Mulkern lo detestó, lo detestó con toda su alma:

Y aquí llegamos al fracaso principal del episodio: las muchas escenas en que el Doctor poseído por el Cyber-Planner cambia de persona. A pesar de los galantes esfuerzos de Matt Smith, son un desastre. Deberían haber acotado el diálogo. Un trabajo de cámara más calmado le habrían dado algo de foco a las escenas, y habría requerido una actuación más concentrada. En cambio, dejan trastabillando a la estrella del programa, que parece un niño muy crecido haciendo de cuenta que es bueno y luego malo. Lo expone — y es incómodo de ver, por la razón equivocada.

Pero nadie lo hace bien.

Pero en esto Mulkern no es el único, Ian Berriman tampoco terminó muy convencido:

Es una lástima que después de haber establecido la perturbadora noción de que los Cybermen son roba-niños, Gaiman rápidamente abandona la idea a favor de hacerlos intentar tomar al Señor del Tiempo. No ayuda que la interpretación de la batalla mental resultante sea tan caricaturesca. Smith es un actor brillante, pero esta probablemente sea la primera vez en que tenemos motivos para cuestionar sus elecciones. […] Ver a nuestro héroe luchar para mantener su identidad podría haber sido genuinamente perturbador. En cambio, Matt Smith da vueltas en una conversación consigo mismo […], y es todo bastante tonto.

La nota positiva en este sentido, viene esta vez de Wilkins:

Realmente, este es el episodio de Matt Smith, y, más allá de cualquier objeción que pueda tener sobre el Cyber-Planner [anteriormente le había parecido demasiado “manipulador y emocional” para los Cybermen] como representante de los Cybermen, es un villano aterrador. De hecho, mientras que el Cyber-Planner recalca el bastante familiar hecho sobre lo tonto de las emociones, es menos un Cyberman y más una inteligencia extraterrestre filtrada a través del lado oscuro de la psiquis del Doctor. Como tal, el trabajo de Smith aquí recuerda a la actuación de Toby Jones como el Señor de los Sueños en Amy’s Choice, y tanto Gaiman como Smith están complacidos de poder invertir la tontera usual del Doctor para hacerlo algo más oscuro.

Warwick Davis, emperador de la galaxia; y su pelotón de castigo.

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Pasemos a ver ahora qué opinaron de las estrellas invitadas y sus personajes. Continuando con Wilkins:

La estrella invitada principal de este episodio es Warwick Davis, quien otorga una seriedad considerable a su papel de emperador oculto a simple vista. La revelación final es apenas un giro, en el sentido de que ni Clara ni el Doctor habían notado esa verdad bastante evidente […]. A pesar de que es un giro bastante obvio, debo admitir que no adiviné que Porridge era específicamente el emperador hasta que Angie lo señaló. Pero es tal vez un secreto innecesario para el episodio, dado que la razón por la que disfruté tanto Nightmare in Silver la segunda vez que lo vi, fue que pude ver precisamente cómo encajaba Porridge en la historia principal. Actúa como un emperador en todo el episodio, y sus interacciones y motivaciones tienen mucho más sentido más adelante, lo que hace aún mejor al episodio.

Simon Brew también elogió el trabajo de Porridge:

Lo que realmente funcionó fue la elección de Warwick Davis. Su actuación fue principalmente sutil, y significa que, aunque hubieras adivinado el giro sobre su personaje con mucha antelación, en realidad no importaba. El suyo fue un personaje evocador, satisfactorio y completamente creíble, que pasó de ser una computadora de ajedrez a un hombre agobiado por las necesidades de la batalla. No todos los personajes en este episodio terminan estando tan desarrollados como nos gustaría, pero Porridge es excelente, y esperamos que su contracto le permita regresar en el futuro.

Lo mismo dice Snow (“Warwick Davis trajo una sólida combinación de sutil drama y humor en Porridge”), pero a Wilkins le preocupa la falta de tiempo en el episodio para profundizar en prácticamente todos los personajes:

Los otros elementos del episodio están poco desarrollados, pero suele haber suficiente para hacer que valga la pena la ambición de Gaiman. El pelotón de castigo es un concepto interesante, pero la historia se apoya demasiado en el hecho de que un soldado está gordo y hay otro con anteojos como forma de mostrar su incompetencia. De hecho, la capitana Ferren es muy capaz, y la razón por la que está ahí es porque una vez desobedeció la orden de hacer estallar un planeta; de nuevo, es una buena idea, pero la narrativa está demasiado condensada como para que tenga el impacto debido. El uso más efectivo del pelotón llega cuando una soldado solitaria está patrullando un pasillo oscuro mientras se acerca un Cyberman. Ella pregunta lastimosamente si está bien esconderse, e intenta asustar al Cybermen gritándole que está en el ejército. Es una secuencia gracioso, y también toca la ridiculez subyacente de las incontables historias de base-sitiada de Doctor Who,  que requieren que un grupo de soldados supuestamente competentes sean eliminados uno por uno por el monstruo.

Wilkins lo detestó, pero lo detestó en serio. Casi dice que le agradó Davis, pero terminó detestándolo. Ja:

La peor afectada [por la bidimensionalidad del personaje en el guión] es Tamzin Outhwaite como Alice Ferren, capitana de este flojo pelotón de castigo. Después de mucha actuación y cháchara sobre “el deber”, la matan de un disparo en la muralla del castillo, pero este momento potencialmente dramático está tan sosamente dirigido que ni siquiera estás seguro de que ocurrió. Su personaje tiene tan poca importancia que ni siquiera aparece su nombre completo en los créditos (aparece como “Capitana”). Qué desperdicio de una buena actriz.

Warwick Davis es la única persona que tiene a una caracterización decente, aunque empieza mal. ¿De verdad debemos tragarnos la idea de que Porridge ha estado sentado dentro de ese Cyberman hueco, detrás de una tela, en una habitación oscura del salón de figuras de cera de Webley, solo por si de casualidad llegara un visitante? Davis le da al simpático Porridge algunos momentos encantadores, perocuando se revela que es el emperador fugado, y empieza a coquetear con las mujeres, me dieron ganas de esconderme.

“No vuelen el planeta”.

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Curiosamente, el único sorprendido por la drástica medida que toman los personajes para liberarse de los Cybermen al final del episodio, fue Brew. Esto es lo que dijo:

Lo que tal vez sea más sorprendente sobre Nightmare in Silver es lo brutal que es el final. Puede no parecerlo cuando lo ves la primera vez, pero al considerarlo luego, es una medida tremendamente drástica y necesaria para vencer a los Cybermen. […]

Antes en el episodio, se horrorizan ante la idea de básicamente destruir una galaxia para aniquilar a los Cybermen […]. Además, cuando la idea de implosionar el planeta es mencionada por primera vez por la Capitana interpretada por Tamzin Outhwaite, claramente la marcan con un ‘no’.

Pero estos Cybermen ya no son los enemigos ordinarios, y son muy distintos a los que tan fácilmente vencieron los Daleks en Doomsday. […] Es una narración oscura, y Gaiman merece mucho crédito por cómo la lleva a cabo, y por el hecho de que no evita una decisión complicada. Y encima la sirve a la hora del té, en un sábado. Como consecuencia, la demostración más fría en Nightmare in Silver no fue la tecnología Cyber. Fue el Doctor, y el emperador de Warwick Davis.

Los Cyber Angie y Artie; y la comandante Clara.

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No se habló poco de los nuevos acompañantes del Doctor en este episodio, Angie y Artie, a quienes conocimos en The Bells of Saint John como los niños a cargo de Clara. Simon Brew dice básicamente que los jóvenes actores salieron bien parados por el poco tiempo en cámara que tuvieron:

Si te preocupaban los jóvenes companions aquí, dichas preocupaciones pronto fueron calmadas. Artie y Angie demostraron ser un componente de la historia, en lugar de la fuerza impulsora de la misma.

Desde luego, no parecieron estar en el primer plano luego de haber sido “actualizados”, y luego de haberse convertido en algo por lo que luchan el Doctor y Clara (aparte del pobre Porridge). Y los jóvenes Eve de Leon Allen y Kassius Carey Johnson ganan en consecuencia algo de crédito.

A Snow no le cayeron bien, y se pone algo violento en sus expresiones:

La historia continuó siendo decepcionante gracias a dos de los niños más molestos, poco talentosos y golpeables en la historia reciente de Doctor Who. Ahora, no soy un fan del infanticidio precisamente, pero si los Cybermen hubieran partido en dos a Angie en medio de su diatriba ‘cómica’ sobre la falta de 3G en un planeta lejano y futurista, creo que todos lo habríamos soportado.

Mulkern opina parecido, en el sentido del odio que le provocan:

Jenna-Louise Coleman me ha agradado desde el especial de Navidad, pero aquí Clara parece más la Oswin arrogante de Asylum of the Daleks. Sus líneas se dicen rápido, y raramente suenan como su discurso habitual. Los dos niños, la hosca Angie y el aterradoramente bien-hablado Artie, son molestos. Cuando se ponen en peligro, me importa un comino lo que les ocurra.

A Wilkins le parece que todo habría sido mejor con un poco más de tiempo:

Este episodio compila un mínimo de 60 minutos de historia en solo 45 minutos, y, si alguna vez hubo un argumento a favor de revivir los episodios de dos partes, es este episodio. La semana pasada alabé The Crimson Horror por haber reducido la explicación obligatoria en poco tiempo, pero ahí solo funcionó porque el planteamiento era tan familiar. La repentina inclusión de Angie y Artie, los dos niños que Clara ayuda a cuidar, se da por hecho luego de su chantaje implícito al final del episodio anterior. Es posible adivinar por qué está ahí […], pero el Doctor tan selectivo sobre a quién deja entrar en la TARDIS que es profundamente extraño ver a un par de niños asomando la cabeza por la puerta sin explicación. […] La historia [además] tiene poco uso para ellos, ninguno además de darles a las Cybermitas la excusa de empezar el proceso de resurrección. Para que realmente funcionaran como personajes, necesitan al menos una buena escena de caracterización […], y simplemente no hay lugar para esa clase de momento.

Conclusiones.

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Continuamos con los párrafos finales de la crítica de Wilkins:

Un episodio muy variado fue este. Por la naturaleza de quien lo escribió, las comparaciones con The Doctor’s Wife son inevitables, pero Nightmare in Silver es una bestia muy distinta. No es [un episodio] tan fuerte, tal vez, pero, claro, The Doctor’s Wife ya parecería ser un clásico moderno. Y Nightmare in Silver también te deja mucho para pensar.

Sorprendentemente, dado el final de temporada de la semana que viene, Nightmare in Silver no pareció estar llevando a algo más grande, con el misterio de Clara, por ejemplo, firmemente ubicado en segundo plano. En cambio, este episodio pareció ser uno con muy pocas conexiones a la trama de la temporada, en realidad. Por supuesto, la obsesión del Doctor con Clara se refuerza, pero poco es lo que se le agrega.

Snow reiteró los aspectos en los que se sentía decepcionado, aunque su calificación (7.0 BUENO) fue positiva. “Un regreso sólido aunque algo decepcionante para uno de los villanos más icónicos y atemporales de Doctor Who”, dice.

Según Simon Brew, las posibilidades que plantea el episodio para el futuro son interesantes, pero, en lo que fue esta semana, la historia se quedó corta:

Mientras que fue un episodio autónomo suficientemente distintivo como para funcionar por su cuenta, el guión de Gaiman también plantó la semilla para algunos hilillos de trama interesantes, incluyendo el reconocimiento universal de que hay un agujero del tamaño del Doctor en la historia de todo, y la evolución de un Némesis que podría provocar serio daño en historias tanto a corto como a largo plazo (¡villanos nanotecnológicos!).

Y así llegamos de nuevo a la problemática naturaleza de la maldición de los súper-talentosos.

Juzgados bajo un foco normal, este estaba lejos de ser un episodio malo. Pero, juzgado en términos de Gaiman, no podemos evitar sentir que es un poco decepcionante.

Sarah Crompton reitera que le gustó, a pesar del poco tiempo de desarrollo para algunos de los nuevos personajes:

Fue todo muy astuto y le dieron un ritmo muy rápido, tan rápido, de hecho, que si parpadeabas te habrías perdido la aparición de la pobre de Tamzin Outhwaite. Pero me encantó que este episodio pareciera ciencia-ficción de verdad, con vistas grises y fantasmales del parque de diversiones abandonado bajo cielos oscuros; también admiré el guión, que estaba lleno de humor y líneas excelentes incluyendo la maravillosa respuesta pensativa del Doctor sobre Clara: “Un misterio envuelto en un enigma insertado en una falda que está un poco demasiado apretada”.

Mulkern lo detestó tanto que dice que puso a Nightmare in Silver en la lista de episodios a los que jamás volvería a someterse, junto con Fear Her, The Doctor’s Daughter, The Beast Below y The Curse of the Black Spot.

Si, como yo, te retorciste y pusiste los ojos en blanco mirando Nightmare in Silver, no temas. Los episodios malos entretejidos entre los clásicos ha sido la tradición de Doctor Who desde hace 50 años, y el final de temporada de la semana que viene es… ¡algo muy especial, bastante emocional y trascendental!

Ian Berriman termina reiterando que esperaba más de este episodio:

Un episodio divertido, loco y fuera de lo común no era realmente lo que esperábamos de un episodio al que le dieron tanto bombo publicitario diciendo que volvería a hacer realmente aterradores los segundos-monstruos de Doctor Who, y cuyo título sugería que nos esperaba algo más pesadillesco.

Sin embargo, para Wilkins “el problema fundamental con Nightmare in Silver es que tiene demasiadas ideas, y no el tiempo suficiente como para desarrollarlas a todas”. Y finaliza diciendo que:

Este episodio dispara muchas más salvas de lo que lo haría una historia más exitosa, pero la mera dimensión de la ambición de Gaiman lo compensa. Su ambición le excede, pero el mundo que crea es tan complicado y tan fascinante y todos los personajes con los que lo habita son tan atrayentes que vale totalmente la pena pasar ahí un tiempo, aunque 45 minutos no sean los suficientes ni de cerca. Rara vez me ha decepcionado tanto un episodio de Doctor Who como la primera vez que vi Nightmare in Silver, y rara vez me ha impresionado tanto un episodio la segunda vez que lo veo.

Recuerden también que pueden pasar a compartir sus propias opiniones sobre el episodio en nuestro foro.

2 pensamientos en ““Nightmare in Silver”. ¿Qué dijo la prensa?”

  1. Por favor, revisad las traducciones, ya que algunas expresiones suenan demasiado forzadas. Nadie habla así.

    El análisis, muy bueno y muy completo. La traducción y la expresión, deja bastante que desear.

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